LOS SENTIDOS

30 Jul

Alberto Ruy-Sánchez, Daniel Mordzinski

De Mogador a Zacatecas, todo parece encendido al paso (de baile) de Alberto Ruy-Sánchez. Como quien regresa de una exploración,  se muestra amable guía que indica aquí a la derecha una catedral, a su izquierda encontrarán el corazón, más allá una piel y así. Nada le es indiferente, y bien le valen los sentidos, el cuerpo o la lectura o el erotismo para convocar y llenar los recintos del Hay donde se junta con mujeres como Guadalupe Nettel, Joumana Haddad o Sasha Sokol para compartir esos tesoros.

MÚSICAS

30 Jul

Bob Geldof, Daniel Mordzinski


Óscar Chavez, Daniel Mordzinski


Luis Eduardo Aute, Daniel Mordzinski

Y YO SIGO SIENDO EL GÜEY

30 Jul

DBC Pierre, Daniel Mordzinski

Guillermo Fadanelli y DBC Pierre,  Daniel Mordzinsk

DBC Pierre canta El Rey en las cantinas de Zacatecas y en la mesa Locos por México. Le gusta cambiar la estrofa por Y yo sigo siendo el güey, el british-güey que nació en Australia, se crió en el DF y vive en Irlanda donde escribe y busca cómo volver al caos de este lugar, que parece naturalmente suyo. 20 años sin pisar este país donde buscó oro, ocupado como estaba en escapar de la ley -un asunto de dinero-, y de la fama y la gloria literaria: ganó el prestigioso Booker Prize en 2003, lo que también resume como “otro asunto de dinero”. DBC (Dirty But Clean) Pierre, seudónimo de Peter Finley, que un día cerca de los cuarenta años harto de estar harto empezó a escribir y así se hizo de Vernon God little, su primera novela con la ganó el más prestigioso de los premios ingleses. “Tuvo una vida disipada”, dice la solapa de su libro en español. Ahora recorre Zacatecas que a su manera ya es suya y deslumbra, huye y reaparece con la facilidad del polisón.

EL CAMPEÓN

23 Jul

Eduardo Sacheri, Daniel Mordzinski

“Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que ver con la vida del hombre, con sus cosas más esenciales. Desconozco cuánto sabe esa gente de la vida. Pero de algo estoy seguro: no saben nada de fútbol”.

Eduardo Sacheri, autor de esta frase que ya está en wikipedia,  se pasea por Zacatecas sin que lo reconozcan, aunque todos hablen de él. Es, de todos los escritores que esta tarde entran y salen por el lobby del hotel, el único que acarició, agarró un premio Oscar. Seguramente lo tomó entre las dos manos y como capitán del equipo campeón lo levantó al cielo. Es una suposición, porque a Sacheri se lo ve tranquilo y manso, sosegado ante el éxito que despierta la película El secreto de sus ojos allí donde se estrena. La película de Juan José Campanella ganó el Oscar a mejor film extranjero y un Goya en la misma categoría. La novela de Sacheri La pregunta de sus ojos, que ahora edita Alfagura, fue el germen del guión que él mismo escribió junto al director de cine. De todo, le gusta contar cómo Campanella dio de casualidad con sus libros, sobre todo con sus relatos de futbol. De allí, un café, una novela, un guión, una película y un Oscar. Asi lo cuenta este notario y profesor de Historia, rápido y sereno, tal parece ser su secreto, subido a ningún lado, con los pies sobre la tierra, dispuesto y feliz a hablar de su verdadera pasión: el Club Atlético Independiente de Buenos Aires.

LOS POETAS

23 Jul

Alejandro Zambra, Joumana Haddad, Jaime Moreno Villarreal, Socorro Venegas, José de Jesús Sampedro, Cristina Rivera Garza, Javier Acosta y Abdelkader Benali

12 GOLES Y UN PREMIO OSCAR

23 Jul

Juan Villoro, Antonio Skármeta y Eduardo Sacheri

La plática sobre fútbol comenzó por el arco. Recordando a Fontanarrosa, Juan Villoro reflexionó sobre la soledad del arquero, de su papel intelectual, recordando a Fontanarrosa; Skármeta contó que él mismo quiso ser portero, pero en un partido a los 12 años le metieron 7 goles nomás en el primer tiempo. Eduardo Sacheri, que de todos luce la sonrisa disimulada, pues él ha puesto en su portería un Oscar por la película El secreto de sus ojos, basada en su novela. Como coincidieron en esta charla, la escena del estadio, ese plano secuencia de cinco minutos desde los cielos al césped, es uno de los grandes homenajes al fútbol desde el arte.

LETRAS Y BALAS

20 Jul

Martín Solares, Frank Goldman y Elmer Mendoza, Daniel Mordzisnki

Los autores de la foto no mezquinan humor para contar el trauma que vive México: el narco, una tragedia que está permeando napas de algunos grupos sociales, y de la que la literatura muy a su pesar, se ocupa. Precisamente, a la par del fenómeno que une narco y violencia, escritores mexicanos han encontrado una temática, un escenario y unos personajes que utilizan elementos “parecidos a los de la realidad, pero que algunos confunden con la realidad”, según Elmer Mendoza. Algunos lo hacen con inteligencia, evitando los tópicos y el ruido.  También con humor, se agradece.  En una charla que mantuvieron Yuri Herrera, Martín Solares, Frank Goldman y el propio Élmer, Élmer con esa cadencia culichi, de Culiacán, atacaron el asunto pero no se dejaron amilanar por aquellos que, de pronto, quieren darle a la literatura una responsabilidad imposible para un tema tan capital. La literatura de estos autores, como ha dicho Martín Solares, “intenta explorar las zonas ocupadas por las sombras”, y como concluyeron todos: “la literatura crea conocimiento”, lo que hace falta, lo que necesitamos, precisamente, en las sombras.

EL MIEDO

20 Jul

Wendy Guerra, Daniel Mordzinski

¿Miedo: qué es el miedo? / El miedo soy yo”, dicen los versos de la poeta que Wendy Guerra lee. ¿Qué es el miedo?  le pregunta la escritora cubana a los niños en uno de los talleres del Hay Festival. Les pide que lo dibujen, que tomen estos colores y dibujen eso, precisamente eso: el miedo. Y si uno espera que los niños digan ahora que temen a la noche, a la oscuridad o al coco, casi nada de esto: entre divertidos y serios, siempre sinceros, confiesan que le tienen mucho miedo a la muerte.  La muerte. Ella dice que el miedo es un poquitico de nada, que el miedo es, el miedo es, el miedo es…

Y una de las niñas habla del sucidio. Al final, sale Wendy ycamina entre las piedras que cubren la tierra roja y llega y escribe en su diario la palabra “miedo”, más abajo escribe la palabra “nada” y así va sorteando un poema. Es la noche, es el miedo, la muerte, todos en derrota ante las palabras.

VIDA Y MEMORIA

20 Jul

Mauricio Rosencof , Daniel Mordzinski

Estas palabras son para tu naciente memoria, Inés, eslaboncito último rielado de sonrisas, hijita de hija y de todas estas sangres. El Abuelo”. Esta dedicatoria es lo primero que se lee en Las cartas que no llegaron el libro de Mauricio Rosencof, fundador de los Tupamaros y escritor, dramaturgo y periodista uruguayo. Acaso el libro entero podría resumirse en la dedicatoria: la niñez, la memoria, la sangre, la familia, las sonrisas; sonrisas que no sobran cuando la saga atraviesa lo peor del Siglo XX: los campos de concentración nazis y las celdas de torturas de la dictadura uruguaya. Rosencof “el ruso” sobrevivió 11 años en un calavoso subterráneo.  Seamos específicos y lo digamos como él lo dice: once años, seis meses y algunos días. Podría haber contado las horas, si no fuera porque el aire que respiraba estaba en la literatura que escribía en su cabeza, falto de papel y de lapiz. Lo único que podia escribir con las manos, con un pluma entre los dedos eran las cartas de amor que un sargento le pedía para su novia, como si fuera un Cyrano. Sobrevivió gracias a las novelas y las obras de teatro que escribía en su cabeza, pero también gracias a la visita de su hija niña, la ahora mamá de Inés, que llegaba pequeñita y le dejaba poemas, y gracias a la visita de su padre, un bolchevique polaco sastre (“de-sastre”) que una vez se desmayó de tanto esperar bajo el sol para verlo, y cuando los militares le llevaron agua, les respondió: de ustedes no quiero ni el agua. Estos extremos de la vida lo hicieron lo que es, según contó hoy en una emotiva y cómplice charla con Laura Restrepo. ¿La prisión santifica?, le preguntó la escritora colombiana, y él respondió: “No, es una porquería”. Por ser sutil. “Gracias a la literatura –agregó-podía atrapar todos los fantasmas que habitan en un calavoso: no hay más pantalla que uno mismo”.

Mauricio Rosencof ha sobrevivido al horror de la dictadura, ha sobrevivido al naufragio para contarlo, para contárselo a todos pero sobre todo para contárselo a Inés, que ya tiene 16 años, y es sangre de todas sus sangres.

TAN TRANQUILO, TAN SENTADO

18 Jul

Alejandro Zambra, Daniel Mordzinski


”                                            …No nos quites

los cigarros, que me fuera tan tranquilo y callara

si te gusta y cerrara la boca si no te gusta,

no te cuesta nada hacernos el favor

de sentarte con prudencia a la espera de noticias

tan tranquilo tan sentado mientras cae

no la noche pero algo y una forma

peligrosa se remueve en la memoria

como un bulto del que buscas la salida”

Fragmento de Mudanza de Alejandro Zambra, leído en Viva la poesía, encuentro de poetas en el Hay Festival.